LO QUE NUNCA SUBÍ A INSTAGRAM
Ese día me tomé una foto sonriendo. La subí, le puse un filtro lindo, y los likes llegaron. Pero nadie vio que cinco minutos después me encerré en el baño a llorar. La gente vio el post… No la pelea con mi papá esa mañana. No la inseguridad que me estaba matando. No la comparación, el rechazo, la ansiedad. Empecé a vivir para mostrar, no para sanar. Hasta que un domingo, escuché a alguien decir: “Dios no da like a tu fachada. Él ama tu versión real.” Me quebré. Y por primera vez, le conté todo a Dios, sin filtros. No lo que subí, sino lo que callé. Y Él no me ignoró. Me abrazó. Creo que si fuéramos más reales y menos apariencias nuestras vidas serían totalmente distintas, las redes sociales nos invitan a ser personas ficticias, a mentir y callar, pero Dios nos invita a ser reales, sin filtros, tal cual Él nos conoce. "Lo que escondes en tus historias, Dios lo quiere sanar en privado."